Solo en el área

De sueños y verdades

Foto: MARTA CONTÍN

Resulta sencillo alabar las virtudes de un equipo cuando todo ha salido a pedir de boca y en la pista solo ha comparecido uno de los contendientes. También se antoja fácil elevar las capacidades del conjunto en los instantes en los que todo se divisa desde la cresta de la ola, desde lo alto de cinco partidos sin el sabor amargo de la derrota, desde el cénit de 9 de 10 puntos posibles, desde la prominencia del cuarto puesto de la clasificación. Pero todos sabemos que, de los sueños, uno siempre acaba despertándose. La única opción es que estemos soñando en que esto sea un sueño. Y cuando nos despertemos en la realidad, suframos altibajos, nos lamentemos de errores y a nuestro pabellón acudan otros equipos más acostumbrados al calor de la gloria, sigamos alegrándonos de en lo que nos hemos convertido.

¿Y qué somos? Ayer fuimos un cuadro equilibrado, que nacía haciéndose fuerte en la defensa para, desde ahí, lanzar ataques veloces y certeros. Si se miran las estadísticas y los 36 goles que subieron al marcador, se podría llegar a la conclusión de que la vanguardia local decantó el choque para que los puntos se quedaran en Pamplona. No fue el caso. La fortaleza que exhibió el Helvetia Anaitasuna en la contención de los atacantes rivales, maniatando su juego, impidiendo las penetraciones y el movimiento de balón en la parte central cuando el Ángel Ximénez Puente Genil se acercaba a la línea de los seis metros constituyó el verdadero motor que, después, terminaría carburando en el vigor del ataque verdiblanco.

Y uno de los pilares de ese muro se llamó ayer Antonio Bazán. Se llamó ayer y se lleva llamando toda la temporada. Él, junto a otros especialistas en la retaguardia como Nicolas Bonanno o Héctor González, saben frenar con acierto el ímpetu rival, pero hay algo en lo que el zizurtarra sobresale. Bazán es expeditivo y actúa no solo con celeridad, sino con anticipación, antes incluso de que el balón se mueva por sus inmediaciones. Cuando un jugador contrario busca una posición en el eje central, coarta sus propósitos, le estorba, le intimida con sus empellones, se erige en el dominador claro de ese espacio, fuera del cual no existe incursión posible por esa zona de la pista. Y ese poderío en la toma de emplazamientos que den alas a las jugadas de intromisión junto a la línea continua va minando el ánimo de los asaltantes, que antes siquiera de otear huecos entre los centrales ya han asimilado en sus carnes que la puerta está cerrada y que por ahí solo encontrarán dolores de cabeza.

En el otro lado de la cancha, déjenme resaltar lo evidente. Qué gozo genera ver salir juntos a Juan del Arco y Ander Izquierdo, transformados en una dupla poderosísima en la confección del ataque, en la toma de decisiones que orienten el rumbo de las ofensivas del conjunto navarro. El madrileño aporta una sensación de confianza casi indescriptible. Saber que él se halla en el primer puesto del arranque de cara a la portería, divisando todo el juego y calibrando las alternativas suscita en el equipo una huella de seguridad, de templanza. Una impresión que cobra una fuerza mayúscula en los momentos en los que se fusiona con el arrojo del canterano del Helvetia Anaitasuna, que también sabe discernir las posibilidades que le brindan todos los demás compañeros, pero que guarda en sus brazos la valentía de la juventud. Un grado que, unido a una calidad que día a día va en aumento, cristaliza en un jugador clave en la delantera, capaz de alterar el curso de un partido y echarse el peso del ataque a su espalda.

La efectividad de estas dos almas de ganadores, junto con la eficacia goleadora demostrada ayer por otros jugadores como Adrián Ortiz, Eduardo Fernández, Álvaro Gastón o Xabier Etxeberria, pudiera evitar que se eche de menos a quienes las lesiones impiden vestir actualmente la elástica verdiblanca. Yo, al menos, sí los echo de menos. Y no porque sean necesarios, sino por el valor estimable que aportan. Echo de menos la magia de Ander Torriko en busca de penetraciones eléctricas y echo de menos el fusil de asalto que tiene en su brazo izquierdo Arthur Pereira, que hace que el lanzamiento exterior sea una fuente inagotable de alegrías.

Como alborozo causa contar bajo palos con Juan Bar, que acumula partido tras partido acciones que aumentan todavía más la consistencia de una zaga tremendamente sólida. Es bien sabido que sus éxitos, como los logros defensivos, nunca ostentarán el brillo carismático del que gozan las maniobras ofensivas, pero eso no es óbice para no resaltar la labor que todos ellos realizan con constancia y persistencia, con pico y pala, con reserva y disimulo, pero que ayer, y esperemos que en muchas más contiendas, continúen suponiendo la robustez inicial con la que potenciar el ataque. Y eso sí que no es un sueño del que haya que despertarse. Es la realidad en la que actualmente vive el Helvetia Anaitasuna.

P.D.: El arrojo demostrado por los canteranos (Pedro Casas, Adrián Ortiz, Aitor Albizu…) y el juego que desplegaron por la pista del pabellón Anaitasuna daría para otro artículo. Queda en el tintero para futuros textos.

Asier Gil es responsable de Comunicación y Marketing de la S.C.D.R. Anaitasuna.

Helvetia Anaitasuna 36 – 23 Ángel Ximénez Puente Genil

Una de esas victorias que hacen soñar

Foto: MARTA CONTÍN

Contundente victoria (36-23) del Helvetia Anaitasuna ante el Ángel Ximénez Puente Genil. Los de Quique Domínguez doblegaron a los andaluces gracias a una gran defensa y al acierto en ataque.

Los locales comenzaron por debajo, al no conseguir superar a De Hita, portero visitante. Sin embargo, a partir del minuto seis, se inició el espectáculo. Los blanquiverdes se transformaron radicalmente. Convirtieron la defensa en un muro infranqueable y esto fue lo que los permitió anotar numerosos goles al contraataque. La diferencia fue aumentando con el paso de los minutos y, cuando las colegiadas señalaron el fin de la primera mitad, el luminoso marcaba un claro 22-13 para el Helvetia Anaitasuna. Eso sí, quedaba un mundo. Lo más difícil era aguantar ese gran resultado.

Pero los blanquiverdes no cambiaron tras el descanso. El espectáculo prosiguió. Los de Quique Domínguez fueron una apisonadora. Ander Izquierdo, Xabier Etxeberria, Edu Fernández, Adrián Ortiz… Cualquier jugador que salía a la pista aportaba algo positivo. En el minuto 51, la renta ya era de 13 tantos y el Ángel Ximénez Puente Genil se vio derrotado. Los de Córdoba se dieron cuenta de que esa distancia era irreversible. Nada podían hacer ante el cuadro blanquiverde.

Faltando siete minutos, Domínguez introdujo en la pista a Aitor Albizu y Pedro Casas, dos jóvenes jugadores del equipo filial. Y ellos no fueron la excepción. También ayudaron al equipo provocando un penalti, una exclusión y ayudando con un gol a que la ventaja aumentase. Finalmente, el encuentro acabó con un contundente 36-23.

¡Qué partido, chicos; qué partido, Catedral! Menuda forma de celebrar los 300 encuentros en la Liga Sacyr Asobal. Era un reto difícil, ya que enfrente se encontraba el hasta entonces colíder, pero quedó demostrado que este equipo es capaz de todo. Faltaba Martín Ganuza, pero ahí estaba Adrián Ortiz. Faltaba Arthur Pereira, pero ahí estaba Edu Fernández. Faltaba Ander Torriko, pero ahí estabais vosotros, afición.

Gracias a todos los que acudisteis al pabellón Anaitasuna a animar al equipo este sábado. Con vuestro apoyo todo es más fácil. ¡Por más partidos así!

– Ficha técnica:

36 – Helvetia Anaitasuna (21+15): Bar; Gastón (4), Edu (4), Bazán (1), Meoki (2), Juan del Arco (2), Chocarro (1). siete inicial- Pedro Casas (-), Etxeberria (4), Héctor González (-), Aitor García (1), Cancio (-), Ander Izquierdo (10), Aitor Albizu (1), Bonanno (1), Adrián Ortiz (5).

23 – Ángel Ximénez Puente Genil (12+11): De Hita; Cuenca (1), Arnau (4), Alan Marcio (1), Tua (2), Délcio (4), Borges (2) siete inicial- Corning (1), Da Silva (1), Javi García (1), Pomeranz (3), Mitic (-), Estepa (3), Michal Martin (-).

Parciales cada cinco minutos: 1-3, 5-6, 11-8, 14-10, 16-10, 21-12, (descanso), 23-13, 25-16, 29-18, 32-21, 34-22, 36-23 (final).

Árbitros: Tania Rodríguez Estévez y Lorena García Gil. Exluyeron, por parte de los locales, a Etxeberria y Héctor González; y por los visitantes, a Borges y Arnau. Roja directa a Carlos Chocarro en el minuto 33.

Incidencias: partido correspondiente a la octava jornada de la Liga Sacyr Asobal disputado en el pabellón Anaitasuna ante alrededor de 1.000 espectadores.

Helvetia Anaitasuna – Ángel Ximénez Puente Genil

El fortín de los 300 en Pamplona

Foto: EDWIN VAN’T HEK

Este sábado a las 20.30 horas, el Helvetia Anaitasuna luchará por llevarse la victoria ante el colíder de la Liga Sacyr Asobal, el Ángel Ximénez Puente Genil.

Los dirigidos por Quique Domínguez vienen de jugar a un gran nivel y ya son cuatro los partidos que llevan sin perder. Además, últimamente la Catedral está convirtiéndose en ese fortín que tanto pide el equipo blanquiverde. Cada vez es más difícil para los equipos rivales salir con un resultado positivo de Pamplona.

Sin embargo, el del sábado será un partido complicadísimo. Paco Bustos, técnico visitante, está formando un equipo muy competitivo, que combina jugadores veteranos con otros más jóvenes. Es una plantilla corta, pero que nunca deja de luchar. Además, la defensa de Helvetia Anaitasuna tendrá un gran reto: frenar a Joao Pedro y Pomeranz, que atraviesan un gran momento.

Sin embargo, a pesar de que los andaluces van segundos en la tabla, sabemos cómo es esta liga. Una liga que no entiende de posiciones. Una liga en la que cualquier partido es una batalla.

El Helvetia Anaitasuna dará todo por continuar con la racha, pero, para este partido más que para cualquier otro, necesitarán el apoyo de la afición. Lo que estamos viviendo en los últimos partidos en nuestro pabellón es indescriptible, pero los blanquiverdes quieren más. Quieren que vosotros, los aficionados, os dejéis la voz, que apoyéis cada acción del equipo. Tenedlo claro: ellos van a luchar por cada balón; vuestro apoyo será correspondido en la pista.

Sin duda, el del sábado no será un duelo cualquiera. La jornada pasada en Benidorm, el Helvetia Anaitasuna jugó su partido número 300 en la Liga Sacyr Asobal, y el equipo quiere celebrar esta gran cifra con una victoria junto a vosotros, afición. ¡Vamos, Anaita!

BM Benidorm 32 – Helvetia Anaitasuna 32

Un punto de oro

Foto: EDWIN VAN’T HEK

El Helvetia Anaitasuna ha sacado un punto de oro en Benidorm gracias a un gol in extremis del pivote Antonio Bazán. Con este resultado, ya son cuatro los partidos que los blanquiverdes llevan sin perder.

El encuentro ha comenzado con el equipo local imponiéndose. El cuadro navarro estaba desacertado en ataque y el BM Benidorm no perdonaba. De hecho, en el minuto 15, los de Quique Domínguez ya perdían 12-5. La diferencia era enorme. El partido se empezaba a poner muy de cara para los azulones.

Pero cuando más difíciles estaban las cosas, los goles de Ander Izquierdo y las intervenciones de Marcos Cancio hicieron resurgir a los visitantes. El Helvetia Anaitasuna se puso a solo dos tantos de empatar la contienda, obligando a Fernando Latorre, técnico local, a paralizar el encuentro con su primer tiempo muerto. Sin embargo, este no fue suficiente para los alicantinos. El equipo navarro siguió mostrando un gran nivel y llegó al final del primer tiempo con un favorable 17-18 en el electrónico.

Tras el descanso, el marcador siguió muy igualado, pero, cuando quedaban 15 minutos para el pitido final, los de Latorre volvieron a ponerse por delante. Eso sí, esta vez la diferencia era mínima. Los blanquiverdes estaban ahí, pero las tablas no llegaban y tan solo quedaban dos minutos para que acabara el encuentro.

A falta de 30 segundos, los locales ganaban de uno (32-31). Sin embargo, los de Domínguez tenían la última posesión. El técnico gallego pidió un tiempo muerto, que acabó surtiendo efecto, ya que Bazán anotó y esto hizo que, finalmente, el Helvetia Anaitasuna rescatara un gran punto en una de esas pistas tan difíciles de la Liga Sacyr Asobal.

El encuentro, además, ha sido el número 300 del Helvetia Anaitasuna en la Liga Sacyr Asobal. Aunque no se pudo celebrar con un triunfo, el punto ha sabido muy bien.

¡Celebraremos los 301 la próxima semana en Pamplona! ¡Gora Anaita!

BM Benidorm – Helvetia Anaitasuna

Con energía a por la cuarta victoria consecutiva

Foto: ÓSCAR AZNAR

Este sábado a las 18 horas, el Helvetia Anaitasuna luchará por llevarse los dos puntos en la pista del BM. Benidorm.

Los locales van duodécimos en la tabla, pero solo han podido jugar cuatro partidos. El club valenciano comunicó hace un mes que habían detectado varios casos positivos de Covid-19 en su plantilla, y el Comité de Competición de la Federación Española de Balonmano aplazó los encuentros que le enfrentaban a Fraikin BM Granollers y a Bathco BM Torrelavega.

No obstante, los dirigidos por Fernando Latorre ya han ganado dos de sus partidos. Han mantenido a jugadores muy importantes y han incorporado a otros de mucha calidad, como Álvaro Ruiz, Nacho Valles o Colo Vainstein. Es un equipo a tener muy en cuenta.

Será un partido difícil, pero los de Quique Domínguez son capaces de todo. Además, llegan en un momento de forma espléndido. Los blanquiverdes han ganado los últimos tres partidos y quieren más. La portería está parando, la defensa cada vez es mejor y, en ataque, jugadores como Chocarro, Arthur Pereira o Ander Izquierdo están mostrando un gran nivel.

Qué bonito sería un cuarto triunfo consecutivo. Os estaremos animando desde Pamplona. ¡Vamos, Anaita!

Solo en el área

El salto del gigante

Foto: ÓSCAR AZNAR

Puede que no tenga mucha idea de balonmano, pero mi experiencia me dice que se me da bien calar a las personas. Así que este escrito no va a referirse al deporte por el que yo estoy escribiendo y por el que usted me está leyendo, a pesar de la habilidad que demostró ayer el Helvetia Anaitasuna para hallar los huecos que hicieran pedazos la formidable 6-0 del Bada Huesca, o pese al ritmo velocísimo impuesto en la Catedral por el cuadro navarro, o su superioridad en la faceta ofensiva, o ese atacar sin descanso y con suma efectividad, como un martillo pilón inagotable, que acabó desquiciando a la defensa oscense. Cuando el partido se mecía ya a pocos minutos del final en las manos de los blanquiverdes, los contraataques locales seguían siendo fulminantes, y eso demuestra dos cosas: que en esta liga nadie nunca baja los brazos y que, por tanto, confiar en la inercia es un mal consejo; y que la pasión que tiene este equipo por horadar la portería de los rivales alcanza cotas memorables.

Pero permítanme que hoy les hable de Arthur Pereira. Arthur William de Souza Pereira es un joven de 26 años que ayer se erigió como el puntal más destacado en la vanguardia del Helvetia Anaitasuna. Si quieren datos, hay de sobra: 12 goles ante el Bada Huesca (92,31% de efectividad), dos inclusiones consecutivas en el 7 Ideal de la Liga Sacyr Asobal (que habrán de ser tres, o reuniremos firmas para interponer una denuncia colectiva en los juzgados), líder destacado en la tabla de goleadores del conjunto pamplonés (38 tantos) y segundo en la clasificación general de la liga… No renunciemos tampoco a las evidencias: carece del olfato en la dirección de los ataques del que gozan Juan del Arco o, sobre todo, Ander Izquierdo, y en ocasiones lanza a puerta existiendo opciones más prometedoras, pero es, sin duda alguna, el killer que todo equipo desearía tener entre sus filas. Un puñal que, cuando está afilado, siempre clava sus golpes en el bajo vientre, donde duele, donde mina la resistencia de los contrarios, que sufren sus estocadas con alteración y pensando en qué podemos hacer para frenar la sangría.

Todo eso es un compendio de cifras y datos a los que pueden llegar si devoran las estadísticas o se recrean en los resúmenes semanales de las mejores jugadas. Sin embargo, yo les quiero mostrar la faceta más importante de Arthur Pereira. Al menos, la más importante como persona, y no como jugador de balonmano con un 92% de efectividad en el último partido, un apunte frío como el acero. Hay varios aspectos que cabría resaltar. Uno: todos los deportistas celebran sus éxitos, ya sean pequeños o grandes; todos, desde Chocarro hasta el más benjamín de nuestra base que ahora viste la camiseta del primer equipo, aprietan los puños, cierran los brazos y lo celebran con sus compañeros tras colar un balón en la portería. Pero Pereira, además de todo eso, corre hasta el banquillo si le toca cambio y, aun habiendo agotado esa adrenalina inicial, continúa festejando el gol, como quien viniera de una lesión y hubiera recuperado las buenas sensaciones de antes, o como quien se desquitara de la rabia de un error precedente. Y esa actitud revela unas ansias desaforadas por seguir creciendo como profesional, por rebasar cualquier barrera en una progresión a la que no poner límites, por una adoración cuasi enfermiza por la victoria, por borrar de la mente cualquier idea de rendición. Aunque no marcaran, denme deportistas así. Los quiero a todos en mi equipo.

Dos: de origen brasileño, llegó a Pamplona hace unos meses tras sus dos temporadas en el BM Guadalajara. Esta no es su casa, no conocía la ciudad, no tenía relación con sus futuros hermanos de vestuario, ni tampoco había recibido aún los aplausos de la Catedral y de la afición del Helvetia Anaitasuna. Ayer, no obstante, con seis partidos en el calendario y solo tres duelos en nuestro pabellón, se levantaba del banquillo y, con la mirada puesta en la esquina más alejada de las gradas, alzaba los brazos y reclamaba vigor en el público, respaldo hacia quienes se estaban esforzando en la pista y, con todo el sudor y el aliento de su cuerpo, luchaban para que el tercer triunfo consecutivo subiera al casillero. Y eso tiene un nombre: entusiasmo. Es una pasión por este deporte tan grande que hace que ansíes que todos los demás la compartan contigo y que ni uno solo se niegue a colaborar por conseguir que los sueños se cumplan. Denme también profesionales así para mi equipo.

Tres: este trabajo e ímpetu por alcanzar las victorias y por lograr que toda Pamplona grite gora Anaitasuna no se acaba en la cancha de juego ni en las horas de entrenamiento. Avezado en las redes sociales, Arthur Pereira crea vídeos que después nos comparte a los servicios de Comunicación del club para que apremiemos a la afición a acudir a los duelos, a vibrar con los goles, los suyos y los de sus compañeros, a emocionarnos en las rectas finales igualadas, a descargar la pena de los hombros de los jugadores cuando el ahínco y el buen juego no llegan a puerto, y a repartir entre todos la alegría en los instantes de alborozo, para que la piña que se forma en la cancha tras cada triunfo se convierta en un grito ensordecedor que gane fuerza desde cada asiento. Tanto es así que ayer pedía 3.000 verdes, cuando en la Catedral solo caben 2.500 almas. Es ese fervor ingente que le pone a todo lo que hace la tercera razón por la que lo quiero en mi equipo.

Seguro que habrá más. Pero solo llevamos seis jornadas. Denle tiempo para coger carrerilla.

Asier Gil es reponsable de Comunicación y Marketing de la S.C.D.R. Anaitasuna.

Helvetia Anaitasuna 29 – 24 Bada Huesca

Una semana de ensueño

Espectacular partido del Helvetia Anaitasuna, que sirve para sacar dos puntos importantísimos contra el BM Bada Huesca.

El encuentro comenzó con una clara superioridad visitante. De hecho, Quique Domínguez tuvo que pausarlo cuando solo habían transcurrido cinco minutos. Los oscenses estaban cuajando un gran juego. Sergio Pérez y Rudolph Hackbarth parecían imparables. Pero, poco a poco, el marcador fue igualándose. La intensidad defensiva, las paradas de Bar y el acierto en ataque de Arthur Pereira permitieron a los blanquiverdes remontar. El primer tiempo se cerró con un 16-16. Los blanquiverdes volvían a estar en el partido. La Catedral comenzaba a rugir.

Con la segunda parte comenzó el espectáculo del Helvetia Anaitasuna. Partían con ventaja, ya que estaban jugando con uno más sobre la pista. La Catedral era una olla a presión. El nivel defensivo local aumentó notablemente y, en la faceta ofensiva, el brasileño Arthur Pereira siguió a lo suyo. Desde el punto de penalti, de rosca, desde los nueve metros… Anotó goles de todos los colores.

Restaban diez minutos para el pitido final y los de Quique Domínguez estaban cinco tantos por encima (26-21). A priori, era una diferencia remontable, pero no en este partido. Las caras del cuerpo técnico y los jugadores lo dejaban claro. Este choque no se les iba a escapar. La Catedral se estaba dejando la voz, los jugadores del banquillo, delegados y fisioterapeutas también… Y así fue. No se escapó. Los dos puntos se quedaron en Pamplona (29-24).

Por eso, no fue un triunfo cualquiera. Fue un triunfo en el que aportó hasta el último aficionado. Fue el tercer triunfo en los últimos tres partidos. Qué espectáculo, jugadores. Qué espectáculo, afición. ¡Gracias!

FICHA TÉCNICA

29 – Helvetia Anaitasuna: Bar; Edu Fernández, Meoki, Hector González, Chocarro (5), Bonanno; Bazán (3), Etxeberria, Aitor García (1), Ander Izquierdo (6), Aitor Domínguez y Arthur Pereira (12, 3p).

24 – Bada Huesca : Almeida (Arguillas); Montoya (3), Perez (1), Mosquera (1), Moya, Lamelas (1), Benites (3), Gucek, Sergio Pérez (7, 2 p), Pueyo, Asier Nieto (3), Joao Pinto, Hackbarth (5, 1p).

Parciales cada cinco minutos: 1-4,2-7, 7-8, 19-11, 13-15, 16-16, (descanso), 18-18, 20-21, 25-21, 26-22, 28-24, 29-24.

Recoletas Atlético Valladolid 27 – Helvetia Anaitasuna 30

No hay dos sin tres

Foto: ENRIQUE LÓPEZ

El Helvetia Anaitasuna doblegó este miércoles al Recoletas Atlético Valladolid y se trajo los dos puntos a Pamplona.

El encuentro comenzó con muchas imprecisiones, pero igualado. Sin embargo, con el paso de los minutos, los de Quique Domínguez fueron distanciándose en el electrónico. David Pisonero intentó frenar la racha verde con dos tiempos muertos, pero no pudo. Los pucelanos fueron incapaces de superar la defensa pamplonesa.

Durante varios minutos, la portería de Juan Bar pareció un muro infranqueable. Además, el gran trabajo en 6:0 de la defensa del Helvetia Anaitasuna permitió a Gastón y Chocarro anotar numerosos goles de contraataque. Fue una primera parte excelente. Casi inmejorable. Un recital que sirvió para marcharse a los vestuarios con una diferencia de ocho tantos (10-18).

El inicio de la segunda mitad fue similar al desenlace de la primera. El cuadro navarro siguió siendo superior. Aún restaban 20 minutos para el final de la contienda, pero la distancia era la misma. Fue entonces cuando Pisonero intentó buscar soluciones. Propuso una 4:2 en la faceta defensiva y comenzó a atacar con siete. Con estas tácticas, los locales se colocaron a cinco goles del empate, pero todo quedó en un intento. Los blanquiverdes volvieron a ampliar la distancia gracias al gran trabajo colectivo y, cómo no, a los goles del brasileño Arthur Pereira. Los locales no se rindieron y, a pesar de no lograr ningún punto, consiguieron maquillar el resultado final (27-30).

Ya lo decía nuestro capitán hace unos días en una entrevista. Los puntos no llegaban, pero el vestuario no estaba tan preocupado. Que se estaba jugando bien era una realidad. Este miércoles, una semana después, podemos decir orgullosos que esta es la segunda victoria consecutiva de los de Quique Domínguez. Pero esto no acaba aquí. El sábado se enfrentan al Balonmano Huesca en la Catedral y, recordad que, como marca el dicho, “no hay dos sin tres”.

¡Vamos, chavales! ¡Vamos, Anaita!

FICHA TÉCNICA

Recoletas Atlético Valladolid (27): Yeray Lamariano (portero, 11 paradas), Borja Méndez (1), Arthur Patrianova (3), Miguel Martínez (2), Álvaro Martínez (5), Manu García (4) Miguel Camino (2) – 7 inicial – Guillermo Fischer (1), César Pérez (portero, 2 paradas), Dani Pérez (3), Robert Rosell (-), Sergio Casares (-), Dani Ramos (2), Paolo Roki (4p), Diego Pérez (-), Nico García (portero).

Helvetia Anaitasuna (30): Juan Manuel Bar (portero, 9 paradas), Álvaro Gastón (4 1p), Eduardo Fernández (-), Ibai Meoki (2), Héctor González (-), Carlos Chocarro (6 1p) Nicolás Bonanno (1) – 7 inicial – Juan Del Arco (4), Ander Izquierdo (1), Arthur Pereira (8 4p), Xabier Etxeberria (1), Aitor García (-), Marcos Cancio (portero), Aitor Albizu (-), Adrián Ortiz (-), Antonio Bazán (3).

Árbitros: Alfredo Arcos Adeva y Carlos Luque Cabrejas. Excluyeron por 2 minutos a Manu García (12´) del Recoletas Atlético Valladolid y a Héctor González (8´ y 22´), Ander Izquierdo (23´), Nicolás Bonanno (27´), Aitor García (39´), Ibai Meoki (42´) y Adrián Ortiz (52´) del Helvetia Anaitasuna.

Parciales cada 5 minutos: 2-3; 3-8; 4-11; 5-12; 7-15; 10-18 -descanso- 12-21; 16-24; 20-25; 21-27; 23-29; 27-30.

Lugar: Polideportivo Huerta del Rey. J5 Liga Sacyr Asobal, partido disputado ante 886 espectadores.

Recoletas Atlético Valladolid – Helvetia Anaitasuna

Que no se apague la sonrisa

El Helvetia Anaitasuna disputará este miércoles a las 20 horas en el Huerta del Rey el partido correspondiente a la quinta jornada de la Liga Sacyr Asobal. Se enfrentarán al Recoletas Atlético Valladolid, séptimo en la clasificación tras haber ganado dos de los cuatro partidos de la temporada.

Los de Quique Domínguez se enfrentarán a los de David Pisonero después de haber ganado su primer encuentro el pasado sábado en la Catedral. Afrontan el partido con las mismas ganas y motivación que los anteriores, pero ya con dos puntos en su casillero y el primer paso dado.

Sin embargo, será un partido difícil. Los locales destacan por su poderoso juego ofensivo, que ya les sirvió para ser el tercer equipo más goleador en la anterior campaña por detrás de Barça y Granollers. El conjunto azul lleva haciendo un gran trabajo las últimas temporadas y, a pesar de contar con bajas importantes, las incorporaciones de jugadores conocidos por la Catedral como Borja Méndez o Guillermo Fischer han conseguido que el nivel de la plantilla, por lo menos, se mantenga.

Por lo tanto, Helvetia Anaitasuna viajará este miércoles a Valladolid para regresar a Pamplona con los dos puntos y no dudará en dejarse todo en la pista. El triunfo del pasado sábado debe dar alas al cuadro navarro, que ha conseguido cambiar la dinámica de los tres primeros duelos y que ha de iniciar ahora un camino ascendente.

El del miércoles será, sin duda, un partido muy duro y, para lograr el triunfo, enviamos toda nuestra fuerza a la plantilla. ¡VAMOS ANAITA, VAMOS EQUIPO!

Solo en el área

El hambre y el miedo

¿Saben qué es un carrusel de emociones? Sí, efectivamente, es uno de los clichés más manidos de la historia del deporte. ¿Pero saben también qué es? Es la unión de varias sensaciones, a veces incluso contrarias, que salen a relucir cuando en una pista de juego, un estadio, una cancha, dos equipos miden sus aspiraciones en una pugna donde no hay cabida para dos vencedores. Hoy voy a hablarles del hambre y el miedo.

Hambre es un conjunto de jugadores que ascienden a la máxima categoría y buscan con ardor demostrar que los sueños se cumplen. Hambre son dos partidos sin puntuar en un arduo comienzo de liga. Hambre es entrar a la Catedral por vez primera y creer en la actitud. Sí, por supuesto, confiar también en el trabajo previo, en la preparación, en el análisis al rival… Pero, por encima de todo, encomendarse a un espíritu de superación, a valerse del hambre para esperar el pitido inicial y comerse entonces a dentelladas un escenario en el que hacer enorme el triunfo. Hambre es endosar un parcial de 3-0 nada más pisar el parqué. Hambre es quemar las naves, porque en el exterior del pabellón solo te espera un autobús negro en el que regresar de noche a Torrelavega. Hambre es no querer más noches tristes.

Miedo es comenzar un calendario con tres jornadas criminales y llegar a la cuarta con un vacío en el casillero y una oquedad terrible en el ánimo. Miedo es tener más que perder, porque la victoria es obligada. Porque estás en tu casa, con los tuyos, con tu público. Miedo es salir ante un recién ascendido y ver que las cosas no funcionan, que la maquinaria se atranca. Miedo es que te tiemblen las rodillas al recoger otro balón de la red. Miedo a fallar de nuevo, a que te empujen fuera de la posición que mereces y que te has ganado tras años de esfuerzo. Miedo a que no lleguen los resultados y empieces a sentir el frío del fondo de la tabla. Miedo es también un parcial de 3-0 en contra y pensar que se reabren las heridas. Miedo es dudar de uno mismo.

Habrá muchos que no lo llamen miedo. ¡Habla de presión, hombre, de la tensión por lograr la primera victoria de la temporada! No, se llama miedo. Una aprensión de la que no sentirse avergonzado, pues pocas huellas emocionales habrá tan inherentes a un ser humano al que siempre se le exige que avance y que no se detenga. El miedo se afronta, se combate, se supera. Se planta un muro en la defensa y se le dice al rival: si tú no tienes las suficientes armas para derrotarme, no te vas a llevar nada de la Catedral.

Avisaba Quique Domínguez en la previa del partido que el Bathco BM Torrelavega tenía jugadores y habilidad para ganar en Pamplona. Por lo que se vio ayer en su juego, no las suficientes. Escasos de ideas en ataque, la sangría frenaba cuando los blanquiverdes cerraban atrás los huecos y el balón se estampaba contra las manos de Juan Bar. En los 20 primeros minutos, el marcador no contabilizaba los tantos de unos y otros. Marcaba la línea que dividía el hambre del miedo. Los dos tenían hambre y los dos tenían miedo. Pero los visitantes pusieron su insaciabilidad en la balanza y arrasaron con el vendaval con el que sacudieron la pista del pabellón pamplonés, envalentonados también por comprobar que el Helvetia Anaitasuna no podía controlar su miedo.

Por fortuna, las tornas cambiaron cuando el cuadro navarro, casi sin reponerse del intercambio inicial de golpes, comenzó a imponer sus galones y su profesionalidad. Cuando los cambios que salían a escena lo hacían con un hambre voraz en sus brazos. Arthur Pereira demostró que los lanzamientos exteriores ponían de rodillas a un rival que suplía con un arreón de ahínco lo que le faltaba de experiencia para evitar colisionar con la defensa local. El miedo todavía latía en el ambiente, pero el hambre le ganaba terreno. Corría con grandes zancadas cuando Juan del Arco y Nicolás Bonanno se erigían como los baluartes de la retaguardia, o cuando Ander Izquierdo se hacía con la dirección del ataque, o cuando se confiaba en la acción de los extremos, que volaban y herían cual estiletes en medio de una refriega de encontronazos. O cuando, por encima de todo, el respaldo bajo palos de Juan Bar aportaba el plus de confianza con el que vencer definitivamente al miedo.

No fue un partido para enmarcar, pero sí para reparar en los errores y aprender de ellos. Asimilar que el valiente gana siempre más que el apocado. Constatar que, en los minutos finales, la igualada es peligrosa, sobre todo si enfrente se tiene a un equipo sin miedo a nada y con hambre de todo. Sobre todo, si el miedo volvía a atenazar las articulaciones y hacía olvidar el hambre de victorias. El pundonor de Helvetia Anaitasuna se salvó esta vez, pero únicamente se han andado cuatro pasos de un camino largo y escarpado. Sin embargo, los dos primeros puntos suponen un antídoto contra el miedo y un acicate para conseguir que jamás se sacie el hambre por enorgullecerse de los triunfos.

Asier Gil es responsable de Comunicación y Marketing de la S.C.D.R. Anaitasuna.